Cursos
Prematrimoniales

Curso Prematrimonial en Madridejos. Tema 1 "Manos a la Obra. Llamados al Amor. Identidad y Diferencia"  1.1. El triángulo del amor

De forma pedagógica y sencilla, se va a explicar cuáles son los componentes del amor para que este sea “verdadero”. Para ello hemos tomado una teoría de un psicólogo famoso que se llama Robert Sternberg y que lo denominó “El triángulo del amor”. Los diferentes tipos de amor son más complejos que  esta transparencia, pero vamos a ser sencillos para entenderlo mejor y nos sirva.

Para que un amor sea verdadero, se tienen que dar, de forma equilibrada y tienen que estar más o menos presentes tres componentes: Atracción  (sentimientos,  emociones,  deseos,  imaginación);  Intimidad (es compartir, conocerse, pasar tiempo juntos); y Compromiso (es una promesa, una declaración de principios). Estos componentes irán cambiando en intensidad, por ejemplo, al inicio de la pareja será mayor la atracción y menor la intimidad, que se irá construyendo poco a poco. Es importante entender que la atracción irá sufriendo cambios según avanza la relación y no por eso significa que la pareja se está debilitando, más bien que el triángulo se va equilibrando.

Para entenderlo mejor, vamos a descubrir los diferentes tipos de relación que podemos tener (se les hace la pregunta a los novios):

A.- Si quitamos la intimidad y el compromiso y solo nos quedamos con la atracción: ¿de qué tipo de relación estamos hablando? (se les deja responder a los novios). De rollo, de emociones, de sentimientos. Aclarar que la atracción por lo bello es algo “normal”, “natural”. ¿A qué hombre no le atrae una “mujer bombón”? ¿A qué mujer no le atrae un hombre hablador y con una espalda de autopista? La atracción no es enamoramiento.

B.- Si quitamos atracción y compromiso y solo nos quedamos con el componente intimidad: ¿de qué tipo de relación estamos hablando? (Se les deja responder a los novios). De la amistad, de los amigos, compañeros de trabajo, familiares… En una relación de amor verdadero y duradero como es el matrimonio, la amistad es fundamental porque hay que conocerse, pasar tiempo juntos, compartir gustos, dificultades, alegrías, proyectos… y para esto hay que hablar y compartir mucho… y ponerse en lugar del otro. Pero no es suficiente una relación de matrimonio que sea solo de amistad.

C.- Si quitamos la atracción y la intimidad y solo nos quedamos con el componente compromiso: ¿de qué tipo de relación estamos hablando?

De una relación de conveniencia, como los reyes, para por ejemplo heredar tierras. Igualmente, en una relación puede darse tan solo el componente compromiso porque “llevamos muchos años de novios juntos y hemos quedado atados” pero no hay atracción ni intimidad.

La clave es que para que el amor sea verdadero, completo, tienen que darse los componentes atracción, intimidad y el componente compromiso que se hace realidad con el “sí quiero, para siempre hasta la eternidad, ante Dios, ante los amigos y ante mi novio/a, mi esposo/a”

Optar por el matrimonio de esta manera expresa la decisión real y efectiva de convertir dos caminos en un único camino, pase lo que pase y a pesar de cualquier desafío. Por la seriedad que tiene este compromiso público de amor, no puede ser una decisión apresurada, pero por esa misma razón tampoco se la puede postergar indefinidamente. Comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta. El rechazo de asumir este compromiso es egoísta, interesado, mezquino, no acaba de reconocer los derechos del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado incondicionalmente. Por otro lado, quienes están verdaderamente enamorados tienden a manifestar a los otros su amor. El amor concretizado en un matrimonio contraído ante los demás, con todos los compromisos que se derivan de esta institucionalización, es manifestación y resguardo de un «sí» que se da sin reservas y sin restricciones. Ese sí es decirle al otro que siempre podrá confiar, que no será abandonado cuando pierda atractivo, cuando haya dificultades o cuando se ofrezcan nuevas opciones de placer o de intereses egoístas. (Cfr. AL. 132).