Grupo
Santa Teresa

Y lo hicimos. Y recuerdo lo que nos dijo la Madre superiora: que Jesús está en cada una de esas personas y que es a ÉL a quien atendimos… En el Cottolengo miras a tu alrededor y percibes la paz y la tranquilidad, la alegría de esas monjas y esos voluntarios… y te abres y permites que Dios te envíe Su mensaje… Y percibes tu humildad en ese granito de arena que aportas, y percibes el Amor de Dios que te llega y te llena el corazón para que lo repartas entre aquellos que te rodean… Comprendimos muy bien la confianza absoluta de estas hermanas en la Providencia divina. Dios está allí de una forma evidente.

Y nuevamente, al hilo de las palabras de la Madre superiora, valoramos nuestra suerte por estar vivas, por tener unos hijos sanos que crecen cada día, porque hoy he desayunado, comido y cenado,  porque tengo una casa calentita y porque tengo unos ojos que me muestran el mundo, unos oídos con los que lo escucho, y unas manos que me sirvieron para ayudar allí, en el Cottolengo del Padre Alegre en Algete.

Gracias Dios por las lecciones que recibimos.

Una Teresa